| Entrevista a Bárbara Din |
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Entrevista realizada por M.C.CarperBárbara Din es, según su blog: “Una artista gráfica, diseñadora de interiores y artesana. Moderadora de los foros de Fractales y Arts & Crafts en Renderosity. Apasionada por los colores, sabores y texturas de la vida. Obsesionada por encontrar la manera de aportar granitos de arena para mejorar el mundo.” Pero esta talentosa artista es mucho más que eso. Acá pueden ver algunos de sus cuentos e ilustraciones: Unos Labios de Frutilla, de Bárbara Din Cuento: http://axxon.com.ar/rev/157/c-157cuento12.htm Ilustración: http://axxon.com.ar/rev/157/c-157cuento12ilus1.htm Ricos Besos, de Bárbara Din Cuento: http://axxon.com.ar/rev/181/c-181cuento7.htm Ilustración: http://axxon.com.ar/rev/181/c-181cuento7ilus1.htm Blog: http://barbaradin.blogspot.com/ Artículo: Fractales Para No Matemáticos, por Diego Escarlón (Revista Alfa Eridani) http://dreamers.com/alfaeridiani/fanzines/alfaeridiani0027.pdf Artículo: Autómatas Celulares, por Diego Escarlón (Revista Axxón) http://axxon.com.ar/zap/278/c-Zapping0278.htm M.C.Carper: ¿Qué te impulso a crear esas imágenes asombrosas que realizas? ¿Y justamente para e-zines de Ciencia Ficción? Barbara Din: Siempre me gustaron los dibujitos. Siempre me gustaron las cosas de colores y de a muchas (o sea: marcadores, lápices, etc. me atraían muchísimo). Curiosamente, terminé dibujando en monocromo cuando lo hago “a mano”, o sea, con papel y medios reales. Lo que realmente me acercó a la gráfica fue la computadora. Recuerdo cuando era muy chiquita, tendría 7 años, mi papá me llevó a una exposición a ver la primera Apple con entorno gráfico y ahí vi –en blanco y negro- el programa para pintar y dibujar, con todas las herramientitas a la izquierda, el aerosol, la goma de borrar, el balde de pintura… y me morí. ¡Era como mágico! No es que ilustre mucho sobre Ciencia Ficción. Más bien, a veces puedo aportar una ilustración abstractoide para una idea, escena o cuento cienciaficcionesco. M.C.C.: ¿En qué estilo te desenvolvés mejor? ¿Cómic, ilustración, diseños? B. D.: Cómic, cero. Ilustración y diseños… bueno, tienen una base parecida en cuanto al hecho de que hay un objetivo que cumplir (ilustrar una idea o relato, o diseñar un producto para comunicar algo). Lo que más cómodo me resulta es hacer sin consigna previa. O partir de una consigna-“musa” (una que se me haya ocurrido en un rapto de pseudo-ensoñación creativa). En definitiva, me siento más feliz siendo libre que teniendo que construir a partir de una idea ajena. De todos modos, es sorprendente cuán bueno es el ejercicio de trabajar alrededor de un planteo externo: te presenta desafíos que –tal vez por no aventurarse a territorios desconocidos- no te habrías creado para vos misma; te obliga a pensar y encontrarle la vuelta a cosas que no te habrías impuesto. Aunque no tan cómodo como el tema libre absoluto, te ayuda a crecer. Para mí, eso siempre es bueno. M.C.C.: Sí. En tu blog se menciona que sos artesana y diseñadora de interiores. ¿También trabajás en eso? B. D.: Tuve una cabaña (un puesto fijo que era literalmente una cabañita) en la feria artesanal de San Luis capital durante un año, pero el mercado realmente no daba para lo que yo hacía. Después de eso no me dediqué a intentar vender mis artesanías, aunque más de un@ en el círculo cienciaficcionero me ha comprado bijouterie, uno de los rubros a los que me he dedicado dentro de las artesanías. Apenas tenga un poco de espacio físico, estoy segura de que voy a volver al asunto. Me gusta demasiado. Por otro lado, el año pasado estuve en una exposición haciendo una demostración de un arte muy antiguo al que me dedico hace bastante (quilling o filigrana de papel) y luego di un seminario sobre el tema, que no es muy conocido acá (http://barbaradin.multiply.com/journal/item/17/17). Con respecto al diseño de interiores, nunca ejercí. Me encanta, realmente. Para quienes no lo sepan, no se trata simplemente de combinar telitas y colores. Es mucho más complejo que eso, y el objetivo no es solamente que las casas queden “lindas”. Se trata de mejorar la calidad de vida a través de los espacios en los que uno habita. Pero, como decía, nunca ejercí. La realidad es que la parte de investigación y proyectos me apasiona, pero la sola idea de tener que lidiar con una obra, albañiles, colocadores, plomeros, gasistas, etc., me da urticaria. M.C.C.: ¿Cuál fue tu primera publicación? B. D.: ¿De trabajo? ¿De arte? Mis primeros diseños gráficos fueron para empresas como Satlink y Compuserve (en ese momento, año ’95, las dos únicas proveedoras de internet en el país) para la Windows Magazine, una revista que me había gustado mucho, sin saber que terminaría trabajando para ella. Publicaciones “artísticas” he tenido sólo online, que yo recuerde. Más allá de las galerías online en donde uno muestras sus trabajos, la primera ilustración de un cuento la hice para Alejandro Alonso, que me lo pidió como regalo de cumpleaños, para su cuento “Hombres y Piedras” (http://axxon.com.ar/rev/125/c-125CuentoHombresyPiedrasIlus.htm). M.C.C.: ¿Admirás a algún artista o diseñador en especial? B. D.: Muchos artistas gráficos me inspiran. Es alucinante cuántos estilos diferentes puede haber. Adoro la diversidad. M.C.C.: ¿Qué temas preferís ilustrar? ¿Fantasía, CF, otros? B. D.: En general, no tengo una preferencia que me cierre el espectro. Me interesan los conceptos que puedo ilustrar de manera no figurativa, que generen más una sensación que un pensamiento. No importa que quien lo ve no pueda describirlo: al intentar hacerlo, ya está pasando por la parte racional de uno. A mí me interesa poder llegar con una pincelada virtual e íntima al centro emocional, donde no hace falta explicarse nada. M.C.C.: ¿Dibujás a mano o usás programas como el photoshop? B. D.: Hago de todo. La mayor parte de mis trabajos son enteramente computadoriles, con varios programas. También hago lo que yo llamo “doodles” (garabatos, firuletes abstractos) que después escaneo y vectorizo para poder usar de muchas maneras diferentes. Probablemente lo que más hayan visto los ciencia-ficcioneros sean mis fractales. Esos están enteramente hechos en computadora (pero no POR la computadora). M.C.C.: Es cierto, yo conocí tu trabajo por los fractales. Hay un artículo muy interesante de Diego Escarlón en Alfa Eridiani al respecto, seguro lo leíste. B. D.: No sólo lo leí: cuando lo estaba escribiendo, me pidió permiso para usar una de mis obras como ejemplo de una fórmula y tuve la suerte de poder saborearlo mucho antes de que saliera publicado (http://dreamers.com/alfaeridiani/fanzines/alfaeridiani0027.pdf). Es un artículo maravilloso, que ayuda a cualquiera de nosotros a acercarse al concepto de fractal, que es realmente una maldita complicación (ni te cuento cuánto menos didáctica soy yo cuando intento explicárselo a alguien; mejor que miren mis dibujitos!) Diego tiene otro artículo sobre otro concepto igualmente apasionante: los autómatas celulares (http://axxon.com.ar/zap/278/c-Zapping0278.htm). Éste es anterior al de fractales. Lo pueden encontrar en Axxón. Creo que es excelente como divulgador científico, tendríamos que pedirle más artículos. M.C.C.: ¿Has estudiado o sos autodidacta? B. D.: He estudiado, como autodidacta (Ríe). Quiero decir, no veo por qué ser autodidacta es opuesto a haber estudiado. Todo lo contrario, he estudiado mucho. Sólo que no lo he hecho dentro del sistema educativo ortodoxo, el cual —en mi opinión— tiene el enorme problema de no tener en cuenta los tiempos, necesidades y características de cada individuo. M.C.C.: ¿Cuál fue tu reacción cuando te enteraste el resultado del Premio de las Editoriales Electrónicas? B. D.: A decir verdad, no lo tomé como la gran cosa. Pero tengo que explicarlo: tengo cierta tendencia a minimizar los logros y agrandar los fracasos: soy demasiado exigente, conmigo y con los demás. Lo cierto es que después de la primera “reacción”, dejé que primaran partes un poco menos tóxicas de mi persona y me sentí halagada por haber sido elegida en segundo puesto. Pero más que nada, estoy agradecida por el hecho de que exista este incentivo a la actividad online, que necesita prestigio y difusión para generar una alternativa fuerte y con altura al mundo de las publicaciones en papel, al que acceden cada vez menos aquellos que quieren publicar y quienes quieren consumir buena literatura. M.C.C.: ¿Sentís la influencia del cine, el animé o los cómics en tus trabajos? B. D.: Por lo general, no. El animé no me atrae mucho. He aprendido a valorarlo más gracias a mi media-naranja, que lo aprecia bastante, pero sigue sin conmoverme. Es, simplemente, una cuestión de gustos; no puedo decir que haya nada malo con él, por supuesto. Lo mismo con los cómics. Creo que es un medio con el que no he podido encontrar un acercamiento que me resulte inmersivo, que es lo que yo necesito para que algo me conmueva. El cine sí me conmueve (el que me gusta, claro), pero al mirar películas suelo más reconocer buenas piezas de arte gráfico que vi por otro lado que usar lo que veo como fuente de inspiración. M.C.C.: Colaborás con el diseño gráfico en la revista NM, de Santiago Oviedo. Recuerdo que adaptaste un dibujo mío para una portada y quedó genial ¿Qué otras cosas hacés ahí? B. D._ Bueno… de vez en cuando le mando una obra de tapa por si no tiene otra cosa que poner y para que le gane uno que otro premio por ahí (Risas). M.C.C.: ¿En qué estás trabajando actualmente? B. D.: Mi gráfica mercenaria. Hago productos gráficos para que otros artistas o hobbistas del arte gráfico puedan hacer las cosas más rápido. En cuanto a lo artístico en sí, no estoy haciendo mucho. El hecho de tener que pagar las cuentas le quita a una mucho tiempo de exploración para el arte en sí mismo. M.C.C.: Sí, entiendo eso último, porque lo vivo igual. ¿Qué es el “quilling” y cual es tu relación con el? B. D.: El quilling, o filigrana de papel, es un arte bastante antiguo que surgió en los monasterios de Europa, aproximadamente en el siglo XVII. Los monjes de órdenes medio pobretonas querían adornar sus íconos, pero no tenían la posibilidad de ponerles filigranas de oro y suntuosidades semejantes. Entonces se les ocurrió intentar enrollar tiritas de papel y hacer firuletes con ellas. El nombre “quilling” deriva de “quill” (pluma), que es lo que usaban como herramienta para enrollar los papelitos. Es muy difícil de imaginar qué se puede lograr con esto si no se ve. Yo empecé a hacer quilling hace 8 años, más o menos. Me fui perfeccionando en la técnica y hoy se podría decir que la manejo bastante bien. No le dedico mucho tiempo, sobre todo porque no tengo lugar. Pero tal vez dentro de poco pueda solucionar ese inconveniente. M.C.C.: También escribiste cuentos. Encontré “Unos labios de Frutilla” en Axxón. ¿Tiene un toque de ciberpunk, no? B. D.: Realmente no sé mucho sobre géneros. Simplemente podría decirte que fue algo que se me ocurrió y lo escribí. Como entraba dentro de la ciencia ficción, lo pude mandar a Axxón, en donde salió publicado. Luego me publicaron también un mini cuento, “Ricos Besos”, dentro del mismo universo. Me gusta escribir, y tengo algunas otras cosas escritas, pero no son ciencia ficción. Lamentablemente, no tengo suficiente tiempo para explorar la escritura. M.C.C.: ¿Qué esperás de la gente que ve tus obras? B. D.: De la gente, nada. Lo que espero es que sean mis obras las que generen cosas en la gente. Primero, como simple alimento al ego, quisiera que les gusten. Yendo un poco más lejos, me encantaría lograr, más allá de toda cuestión estética, que se cuele la noción de que siempre hay algo más que lo que estamos percibiendo, siempre hay otra interpretación posible para la misma cosa, no todo es simplemente lo que se ve o lo que el entorno y la cultura nos enseñaron que hay ahí donde vemos. M.C.C.: Si te pidieran que te definieras en dos líneas, ¿cómo lo harías? B. D.: Diría que soy una romántica perdida, una idealista constantemente golpeada por la realidad, pero también una buscadora, apasionada por mejorar. |
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